En Latinoamérica, el formato electrónico se comenzó a utilizar en la década de los 90 y, con la entrada del nuevo siglo, su implementación se aceleró significativamente. A nivel región, Colombia esta rezagada ante otros países.

Contrario a los pronósticos, las micro, pequeñas y medianas empresas dan ejemplo de la utilización de la e-factura o factura digital. Este sector es importante para el sistema productivo colombiano, como lo demuestra Registro Único Empresarial y Social (Rues), ya que en el país 94,7% de las empresas registradas son microempresas y 4,9% pequeñas y medianas, estos números hace que Colombia sea un país en donde se debe incentivar la facturación electrónica y factoring.

La facturación electrónica o factura digital ha demostrado mejora en la gestión de negocios, reduce costos, y permite acceder a nuevas fuentes de financiación. Sus principales beneficios son:

  • Disminución costos
    • Utilización de papel
    • Almacenamiento
  • Facilidad en las transacciones
  • Mejora los procesos de negocio en las empresas
  • Facilita la trazabilidad y seguridad de operaciones
  • Mejora el control empresarial
  • Mejora la competitividad del país
  • Amigable con el medio ambiente
  • Eliminación del riesgo de pérdida de documentos físicos
  • La facilidad para revisar las cuentas por pagar
  • la automatización de las operaciones financieras y la garantía de validez del documento.

En Latinoamérica, el formato electrónico se comenzó a utilizar en algunas naciones de la región en la década de los 90 y, con la entrada del nuevo siglo, su implementación se aceleró significativamente.

En la actualidad, el uso de la factura en su formato digital es obligatorio en Brasil, México, Chile, Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay y Guatemala, mientras en Colombia apenas empieza.